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Cuando el trabajo es más que “sólo un empleo”

6 de julio de 2015

Mientras el mundo celebra el Día Internacional de las Cooperativas, OIT Noticias analiza cómo una cooperativa de Brooklyn, Nueva York, ofrece a los migrantes la oportunidad de ganarse la vida de manera digna.

Sunset Park es un barrio de bajos ingresos en South Brooklyn, Nueva York. Tradicionalmente, esta comunidad ha sido el primer destino de los nuevos migrantes provenientes de lugares tan diversos como México, Puerto Rico, China, el Oriente Medio y Europa. Muchos tienen un conocimiento limitado del idioma inglés y un nivel de instrucción bajo.

“Para la mayoría de las personas que viven aquí, es difícil encontrar un empleo con un salario digno, en un ambiente seguro y respetuoso”, explica Vanessa Bransburg, Directora del movimiento cooperativo del Center for Family Life en Brooklyn. “Con frecuencia son víctimas de la explotación y de malas condiciones de trabajo”.

Bransburg – quien ofrece asistencia técnica y asesoramiento a las cooperativas dirigidas por migrantes de Sunset Park desde 2008 – conoce bien las dificultades en relación al empleo que muchos residentes enfrentan. Las técnicas de búsqueda de empleo tradicionales, por lo general, no funcionan para ellos.

“Esto no sólo se debe a la barrera del idioma, sino también tiene que ver con la falta de conocimientos sobre sus derechos como trabajadores”, agrega.

Bransburg pronto entendió que el modelo de cooperativas podría ser una manera eficiente de crear empleos decentes y satisfactorios para los migrantes. El Programa de desarrollo de cooperativas de trabajadores fue lanzado en 2006, actuando como una incubadora de cooperativas de trabajadores.

“El programa proporciona asistencia a sus miembros en la creación de cooperativas que generan empleos estables de larga duración y con un salario justo en un ambiente de trabajo que sostiene los valores de equidad, dignidad y respeto mutuo para todos los trabajadores”, agregó.

El Centro también ayuda a coordinar la formación y la organización de cada cooperativa, al ofrecer asesoramiento empresarial y servicios de apoyo integrales proporcionados por un equipo bilingüe inglés/español.

Los miembros progresivamente asumen la responsabilidad de la gestión de la empresa y cada cooperativa aspira a evolucionar y transformarse en una empresa completamente independiente.

La primera cooperativa fue creada en 2006 y ya ha recorrido un largo camino. ¡Sí se puede! Women’s Cooperative We Can Do It! Inc. ofrece servicios de limpieza del hogar en los cinco distritos de la Ciudad de Nueva York. En nueve años creció de 15 a 67 miembros, casi todos pertenecientes a la comunidad latinoamericana.

Una de ellas es Cristina, madre de tres hijos, proveniente de México. Ella llegó a Estados Unidos en 2010 y no logró encontrar ningún trabajo decente en la limpieza a domicilio hasta que se enteró de la cooperativa. En la actualidad, gana 20 dólares la hora y puede depender de un trabajo estable todas las semanas.

Luz es otro miembro de ¡Sí se puede! También ella nota la diferencia entre su vida antes y después de incorporarse a la cooperativa. “Cuando trabajaba sola haciendo limpiezas a domicilio, con frecuencia me preocupaba porque no sabía si iba a recibir mi salario completo. Entonces, ganaba 8 dólares la hora, ahora gano en promedio 20 dólares y me siento segura y apoyada por todas la mujeres de la cooperativa”, declaró.

Empoderar a los nuevos migrantes

Bransburg está orgullosa de los logros alcanzados y pone de manifiesto el valor social de su trabajo. “Antes de incorporarse a las cooperativas, personas como Cristina y Luz, por lo general trabajaban más de 40 horas por semana en condiciones precarias y con un salario bajo. Cuando forman parte de las cooperativa, trabajan en un contexto seguro entre 21 y 40 horas a la semana, algunas veces ganado hasta 22 dólares la hora”, señaló.

Estas personas pasaron de ser empleados remunerados que trabajaban para un jefe a ser copropietarios de una empresa, que les ofrece una oportunidad de liderazgo.

“Los participantes forman parte de un equipo y cada quien es responsable por su trabajo. El empleo se ha convertido en una oportunidad para el desarrollo del capital humano y no simplemente un trabajo”, agregó.

Debido a que la mayoría de los miembros son mujeres, afiliarse a una cooperativa les confirió además mayor autoridad y confianza en el seno de sus familias.

“La igualdad es el tema del Día Internacional de las Cooperativas de este año. El trabajo realizado por Vanessa Bransburg y su equipo es un buen ejemplo de cómo las cooperativas pueden contribuir a reducir la desigualdad, sobre todo entre los migrantes recién llegados para quienes encontrar oportunidades de trabajo decente con frecuencia es un desafío enorme”, declaró Simel Esim, jefa de la Unidad de Cooperativas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Las cooperativas contribuyen a reducir las desigualdades habilitando a las personas y ofreciéndoles un medio digno y sostenible para ganarse la vida. Las cooperativas pueden desempeñar un papel importante en la reducción de la pobreza. Considero que la experiencia de Sunset Park puede ser replicada en muchas otras partes del mundo que enfrentan dificultades similares con los migrantes y otros grupos vulnerables”, concluyó.

Fuente: OIT

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