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Declaración de ACI por el Día Internacional de la Mujer 2012

29 de febrero de 2012

El Comité de Equidad de Género de la Alianza Cooperativa Internacional presentó su tradicional mensaje por la celebración del Día Internacional de la Mujer el próximo 8 de marzo de 2012.

Reconocimiento a la mujer emprendedora como protagonista en el desarrollo económico y agente activo del cambio social de los pueblos

"Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo" profesó Gandhi y las mujeres emprendedoras lo han sabido interpretar muy bien. Hoy se ejemplifica en unas 187 millones de mujeres emprendedoras en las diferentes latitudes. Mujeres que no solo soñaron sus vidas sino que
se han decidido a vivir sus sueños. Son motores de impulso económico y agentes de un cambio social que las hace protagonistas de un cambio histórico en el que no hay vuelta atrás.

El papel de las mujeres en el crecimiento económico y en el sector empresarial productivo ha cambiado en la misma medida que se ha venido transformando su papel en la sociedad.

Han superado barreras económicas y otras más fuertes como los estereotipos sexistas, las creencias que han subvalorado sus capacidades y en general, barreras culturales relacionadas con su lugar en la sociedad, para asumir el desafío de construir empresa, no
solo por supervivencia, sino porque son capaces de detectar oportunidades para poner en marcha sus ideas. Son motivadas por el compromiso con una visión de vida e impulsadas por el espíritu innovador, la tenacidad, la constancia y la fortaleza, reconocidas como
características de la naturaleza femenina.

Las mujeres emprendedoras tienden a ser hoy más jóvenes y a tener claro que sus prioridades se mueven en diferentes escenarios. Entre su multiplicidad de capacidades se destaca la de armonizar sus objetivos personales y profesionales con su entorno y poner en
equilibrio estas prioridades. Van desde altas directivas, presidentas y fundadoras de empresas hasta líderes de agremiaciones y comunidades urbanas y rurales. Con destrezas para imprimir acción a su trabajo y paralelamente organizar sus agendas para dedicar
tiempo y calidad al cuidado de sus familias y cada vez con mayor conciencia del cuidado de sí mismas.

Lejos de ser víctimas indefensas de las inequidades y de la exclusión a las cuales las han relegado las sociedades en su historia, las mujeres han enfrentado la adversidad con ingenio, resistencia y coraje. Siguen demostrando que son dueñas de una capacidad creativa y de una pasión que las lleva a empoderarse de lo que hacen, pequeño o grande, y cuyo valor es ya reconocido como un talento para potenciar los negocios.

Las mujeres emprendedoras, aún las más jóvenes, conocen su historia y saben que no están condenadas a repetirla. La creatividad, la innovación y sus habilidades para la gestión y la administración, son los eslabones de una cadena que no frena sino que jalona su evolución y desarrollo, que es a su vez el de otros. Una mujer emprendedora no sólo beneficia su desarrollo personal, también contribuye a una mejor calidad de vida de quienes están bajo su responsabilidad y brinda un aporte fundamental al sector productivo.

Sin embargo, al comparar con la cantidad de hombres emprendedores o en altos puestos directivos empresariales, los datos reflejan aún amplias brechas para las mujeres. Por ejemplo, de los 465 emprendedores mundiales que participan en la iniciativa Endeavor
Globalii el poder femenino no se empina más allá de 60 historias. El observatorio del Global Entrepreneurship Monitor, GEM, por su parte, concluyó nuevamente en 2011 que las mujeres siguen mostrando en todo el mundo menor actividad empresarial que los hombres.

De los 59 países analizados por el GEM solamente en Ghana el registro estuvo por encima de los hombres y en la República de Corea, donde hay cinco veces más mujeres empresarias.

Pero pese a estas cifras y a que algunos estudiosos han indicado la tendencia de las emprendedoras a concentrarse en sectores de escaso crecimiento, en términos cualitativos se evidencia el gran salto que han dado las mujeres y al que toda la sociedad, incluido por
supuesto el sector cooperativo, está llamada a apoyar.

En un entorno mundial en el que las crisis parecen una condición permanente y en el que el riesgo y la incertidumbre respecto al futuro de la economía son altos, las mujeres jóvenes emprendedoras deben ser vistas como creadoras de iniciativas de negocios, dinámicas,
competitivas y eficientes; con impactos positivos en términos de empleo y bienestar multiplicados a escala social. Pero sobre todo, ser reconocidas con valores y capacidades propias de su condición femenina, con las cuales logran empresas no sólo productivas y
eficientes, sino muchas veces más democráticas, social y ecológicamente más responsables y más éticas.

Las mujeres aportan valiosos activos a las empresas y éste es un momento histórico para reconocerlo, aprender de ellas y potenciar sus capacidades en favor del bienestar social y económico. Desde diversos frentes se reconoce en ellas sus habilidades multitareas, su visión práctica y rapidez en la resolución de problemas; su instinto de colaboración y trabajo en equipo; su intuición, visión y creatividad; que son constructoras de relaciones de confianza; empáticas y asertivas, sabiéndose poner en el sitio del otro; que transmiten energía, ilusión y pasión en el trabajo; son firmes y resistentes; toman decisiones y las
mantienen con amabilidad; son equilibradas para llevar varias responsabilidades a la vez; generosas con la información, con su tiempo y sus recursos; comprometidas, autoexigentes y detallistas; ponen cabeza, sensatez y sentido común y son perseverantes, constantes y organizadas.

Nuestras sociedades necesitan de emprendedoras, pero el espíritu creativo, innovador y sostenido de las mujeres requiere ser complementado para extender este papel preponderante en el desarrollo social y económico. Se requiere que los gobiernos, así como
el sector privado y el tercer sector, estimulen condiciones favorables en términos de instrumentos de educación, financiación y de políticas que amplíen el acceso y el impulso a las mujeres emprendedoras y empresarias, especialmente a las más jóvenes.

Desde el sector cooperativo diversas iniciativas han proporcionado a las mujeres oportunidades educativas y financieras para convertirse en empresarias y hay evidencias de que los emprendimientos cooperativos incentivan el empoderamiento de las mujeres -expansión de la libertad de escoger y actuar-, propiciando realización individual y colectiva en lo económico-social y familiar. También dentro del sector son crecientes los casos de mujeres que participan directamente en la gerencia, gestión y administración de estas organizaciones, pero la brecha de inequidad aún es ancha y mitigarla requiere de más
esfuerzos sostenidos a largo plazo.

La ONU ha reconocido en diferentes documentos y estrategias el fuerte vínculo entre mejor educación, acceso a tecnologías y al trabajo para las mujeres, con la reducción de la pobreza y el avance en el desarrollo humano. Esto ha sido incorporado por las cooperativas
en sus iniciativas para promover el emprendimiento desde las mujeres, de ahí que la ACI nuevamente insta a sus miembros y a todos los cooperativistas del mundo a continuar propendiendo por ello.

Si el siglo XX fue el escenario de cambios drásticos en el papel social de las mujeres, especialmente en su irrupción en el ámbito público tradicionalmente reservado a los hombres, el siglo XXI debe ser el de la consolidación del papel de las mujeres emprendedoras en el desarrollo socio-económico de los pueblos.

Este reconocimiento del impacto de la participación de las mujeres emprendedoras y empresarias en las economías, debe acompañarse con acciones políticas y gubernamentales en las que los gobiernos y las organizaciones sociales cooperativas estamos llamados a contribuir a su equidad y a su crecimiento.

Que este 2012, Año Internacional de las Cooperativas, sea también plataforma para catapultar a la mujer emprendedora y cooperativista y que el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, sea el inicio de este cometido.

María Eugenia Pérez Zea
Presidenta Mundial del Comité de Equidad de Género
Alianza Cooperativa Internacional

Foto: Socias de la Cooperativa Mixta Mujeres Unidas Limitada (COMIXMUL) de Honduras

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