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El cooperativismo dominicano sigue creciendo

12 de mayo de 2016

El sector cooperativo dominicano mantiene un trayecto ascendente y la mejor forma de comprobarlo es echando una mirada a sus números, incluido el surgimiento mismo de nuevas instituciones del ramo.

Entre 2008 y 2009 los activos de las cooperativas, en general, rondaban los RD$ 27,000 millones y el movimiento en el sistema financiero nacional era de unos RD$ 60,000 millones cada año. Para entonces en el Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop) tenía registradas unas 488 cooperativas, de las cuales algunas estaban inactivas y en proceso de desincorporarlas. Los activos se colocaron luego, para el año 2010, en unos RD$59,999.7 millones.

El corte más actualizado del órgano rector indica que en el país existen 847 cooperativas, aunque, tal como ocurría entre finales de 2008 y el año 2010, algunas de ellas siguen inactivas y otras en proceso de liquidación. Los números que maneja la Dirección de Planificación del Idecoop sitúan los activos del ramo cooperativo en RD$93,543,972.4, de acuerdo con un corte realizado al año 2014, mientras que los pasivos totalizan RD$56,404,261.3. En el caso del capital, la cifra es de RD$37,139,711.1.

Entre el año 2010 y el 2014, los activos de las cooperativas aumentaron de manera absoluta en RD$33,544,000.2 para un incremento del 55% y la cantidad de cooperativas creció en 359 (en 2010 había 488 y ahora hay 847).

En materia de fortaleza, a nivel cooperativo, el país mantiene un importante posicionamiento en Latinoamérica, según la opinión de Leuddy Peralta, director de Desarrollo del Idecoop. “Tenemos la segunda posición en la región”, dice el funcionario, sin dejar fuera la contribución del Gobierno para que eso sea así.
“Se puede hablar de un relanzamiento del sector cooperativo en el país, debido al incremento en el fomento de cooperativas y el apoyo del gobierno central, en ese caso, para la conformación de un mayor número de instituciones del ramo, especialmente del ámbito agrícola, así como de las que trabajan con el micro crédito en las zonas rurales”, plantea.

En efecto, uno de los puntos luminosos que se le atribuyen al Gobierno es el impulso a la asociatividad, especialmente entre los productores agropecuarios. Como consecuencia de ese empuje han surgido 85 cooperativas de ámbitos diversos. Algunas cooperativas que ya existían a la llegada de las actuales autoridades (en 2012) se han fortalecido. Hay cooperativas tan diversas como los nombres que tienen y los objetivos que persiguen. Parte de ellas aglutinan a artesanos del bambú, a productores de jengibre, aguacate, café, banano, de ajíes, entre otros rubros. 35 de las nuevas cooperativas son agropecuarias, de producción, trabajo y de artesanos, según el Idecoop.

Fuera de esas que han surgido, de producción agrícola y agroindustrial, hay cooperativas de ahorros, créditos y servicios múltiples, de camioneros, de pequeños y medianos empresarios, de mototaxistas, y cooperativas agropecuarias turísticas, entre otras.

La actividad cooperativista aglutina a alrededor de 1.3 millones de personas, calculan entendidos en la materia y órgano que regula el sector. Cuando al Idecoop se le pregunta si está a la altura del desarrollo que experimenta el sector cooperativo, la respuesta es que no. Esto, debido a la falta de herramientas tecnológicas, logísticas, de transporte, incentivo salarial, personal especializado en el área y falta de políticas públicas coherenciadas con el sector cooperativo. El presupuesto mensual del Idecoop es de RD$13.5 millones.

La institución cuenta con 12 centros regionales y una oficina principal. La regional más reciente se inauguró el pasado sábado en La Vega, en un acto presidido por Aníbal García Duvergé, presidente administrador de la institución.

Desde hace años el sector cooperativo viene manifestando temores por una posible modificación de la ley 127, por la posibilidad que deja abierta, de que se mida a las cooperativas igual que la banca en algunos aspectos. El organismo rector opina que ese tema es muy trabajado por el ramo cooperativo, pero no lo suficiente para lograr objetivos concretos sobre el particular. Una cooperativa se arriesga a ser intervenida por el órgano rector, por ejemplo, cuando no presenta las informaciones financieras, por conflictos sociales y por mal manejo de los recursos de los socios.

Ramón Encarnación, miembro de una cooperativa agrícola, asegura que el cooperativismo es un aliado del Estado en la lucha contra la pobreza crítica, porque envuelve a masas que no encuentran alternativas dentro del sistema político y económico tradicional. “En ese orden, los convierte en entes crediticios y de paso les permite tener participación en la promoción y en la economía, sin tener que cumplir con las exigencias, por ejemplo de los altos sistemas financieros”, sostiene. “Cuando usted no califica en un banco califica en una cooperativa, porque usted es parte de ella”, dice.

Encarnación plantea que las cooperativas suplen las necesidades en lugares donde los bancos no se instalan porque entienden que no hay condiciones para que el negocio sea rentable.

Fuente: elCaribe

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