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El cooperativismo presente en el Vaticano en Seminario sobre el Bien Común Global

21 de julio de 2014

El Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz (PCJP) convocó recientemente un seminario de dos días sobre el Bien Común Global celebrado en la Academia Pontificia de las Ciencias en el Vaticano. Dame Pauline Green, presidenta de la Alianza Cooperativa Internacional, integró el selecto grupo de líderes mundiales especialmente invitados a asistir al evento.

El seminario por invitación reunió a líderes y expertos de diversos ámbitos, entre ellos destacados economistas, representantes del sector financiero, directivos de multinacionales, ganadores del Premio Nobel, autoridades de la Iglesia, así como a jerarcas de organizaciones internacionales e intergubernamentales, y organizaciones no gubernamentales. Además de la Presidenta la Alianza, entre los invitados se encontraban: Muhammad Yunus (conocido como el "banquero de los pobres" y fuerte impulsor del concepto del microcrédito), Michel Roy (secretario general de Cáritas Internacional), Angel Gurría (secretario general de la OCDE), Bertrand Badré (director general de finanzas del Banco Mundial), Mark J Carney (Presidente del Comité ede Estabilidad Financiera del G20), así como representantes de Naciones Unidas, de la Organización Internacional del Trabajo, de la FAO, de la UNCTAD, del Banco Africano de Desarrollo, del Fondo Monetario Internacional, del Banco de Negocios Goldman Sachs y de empresas multinacionales como Ferrero y Nestlé, entre otros.

La propuesta del Seminario "El Bien común global. Por una economía cada vez más inclusiva" nació inmediatamente después de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium emitida por el Papa Francisco en noviembre de 2013, que centra su atención en los temas sociales, en especial en los pasajes que refieren a la economía global actual como una "economía de exclusión".

El evento tenía como objetivo reflexionar sobre cómo alcanzar una economía que genera más empleo y de mejor calidad y que sea capaz de invertir en la generación de competencias y en la formación de las personas, así como favorecer la cohesión social y territorial, y el desarrollo de los actores de la economía no tradicional.

El Papa Francisco se reunió con los participantes del evento durante el almuerzo de la segunda jornada de trabajo en la Casina Pio IV, oportunidad en la que dio las gracias a los participantes y pronunció una pequeña reflexión sobre el futuro del hombre en el sistema económico actual. Usando la metáfora del vino, que tras la destilación se transforma en grapa, el Santo Padre advirtió acerca de la posibilidad para el hombre de perder su propia esencia, transformándose en otra cosa, en un mero instrumento. "Al hombre le sucede lo que le pasa al vino cuando se convierte en grapa: pasa por un alambique organizativo. Ya no es vino, es otra cosa: más útil tal vez, más cualificado, pero no es vino. Para el hombre es lo mismo: el hombre pasa por este alambique y acaba -y esto lo digo en serio- por perder la humanidad y convertirse en un instrumento del sistema, sistema social, económico, sistema donde dominan los desequilibrios. Cuando el hombre pierde su humanidad, ¿qué nos espera? Sucede lo que a mí se me ocurre decir con un lenguaje común: una política, una sociología, una actitud «del descarte»: se descarta lo que no sirve, porque el hombre no está en el centro", dijo Francisco.

"La idea es, por lo tanto, salvar al hombre, en el sentido de que vuelva al centro: al centro de la sociedad, al centro de los pensamientos, al centro de la reflexión. Conducir al hombre, nuevamente, al centro. Y esto es un buen trabajo, y vosotros lo hacéis. Os doy las gracias por este trabajo. Vosotros estudiáis, reflexionáis, organizáis estos congresos para esto: para que el hombre no sea descartado. Se descarta a los niños, porque el nivel de natalidad —al menos aquí en Europa— todos lo conocemos; se descarta a los ancianos, porque no sirven. ¿Y ahora? Se descarta a toda una generación de jóvenes, y esto es gravísimo. He visto una cifra: 75 millones de jóvenes, por debajo de los 25 años, sin trabajo. Los jóvenes «ni-ni»: ni estudian, ni trabajan. No estudian porque no tienen posibilidad, no trabajan porque no hay trabajo. Se trata de otro descarte. ¿Cuál será el próximo descarte? Detengámonos a tiempo, por favor", continuó diciendo el Pontífice.

Y concluyó agradeciendo por el trabajo y la reflexión en común para "recuperar esta situación desequilibrada y para recuperar al hombre y volver a llevarlo al centro de la reflexión y al centro de la vida", afirmando que este propósito no era una cuestión teológica ni filosófica, sino una consecuencia de la realidad humana de estos días.

Al finaliza el encuentro, el PCJP emitió una declaración final que fue firmada por todos los asistentes.

La declaración reconoce que un requisito para el fortalecimiento de la capacidad de resiliencia de todos los sistemas económicos es la diversidad. Todos los participantes en el seminario reconocieron la contribución valiosa de los diversos agentes que participan de la actividad económica y la importancia de apoyar el desarrollo de los diferentes tipos de organización empresarial, incluyendo a las cooperativas, las entidades sin fines de lucro, las empresa y los bancos éticos y sostenibles, las empresas sociales y otros tipos alternativos de empresas, así como el modelo tradicional de empresas lucrativas.

El documento subraya también la importancia de conducir al mercado a su vocación inclusiva y a su vocación de creación de trabajo y riqueza. Invita a los responsables de las instituciones a una acción más decidida contra los paraísos fiscales y a salvaguardar la ‘biodiversidad’ de las formas económicas y financieras, hoy amenazadas por un pensamiento único que oculta las características específicas locales y territoriales. Asimismo, propone dar un espacio especial a nuevas instituciones financieras que aseguren la inclusión de los más pobres y refundar la teoría económica sobre hipótesis antropológicas más humanas y realistas. Convoca además a “combatir la discriminación de las mujeres, el tráfico de seres humanos, la criminalidad internacional, la corrupción y el lavado de dinero”.

Sobre el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz

El Concilio Vaticano II formuló abiertamente el auspicio de que fuera creado "un organismo universal de la Iglesia que tenga como función estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la justicia social internacional". Para responder adecuadamente a este deseo Pablo VI instituyó, con un Motu Proprio publicado el 6 de enero de 1967 (Catholicam Christi Ecclesiam), la Pontificia Comisión "Justitia et Pax". Después de un período experimental de diez años de duración, el mismo Pablo VI, con un nuevo Motu Proprio (Justitiam et Pacem), del 10 de diciembre de 1976, dió a la Comisión su mandato definitivo. Al momento de la reorganización de la Curia Romana, efectuada por la Constitución Apostólica Pastor Bonus del 28 de junio de 1988, el Papa Juan Pablo II transformó la Pontificia Comisión en Pontificio Consejo Justicia y Paz ratificándole a grandes líneas sus funciones.

La finalidad y el mandato del Pontificio Consejo están definidosen la Pastor Bonus, del siguiente modo:
"El consejo tiene como finalidad promover la justicia y la paz en el mundo según el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia (art. 142).
§ 1. Profundiza la doctrina social de la Iglesia, trabajando para que se difunda ampliamente y se aplique entre los hombres y comunidades, especialmente en lo que se refiere a que las relaciones entre obreros y empresarios se impregnen más y más del espíritu del Evangelio.
§ 2. Recoge informaciones y resultados de encuestas sobre la justicia y la paz, el desarrollo de los pueblos y las violaciones de los derechos humanos, los evalúa y, según los casos, comunica a las asambleas de obispos las conclusiones obtenidas; fomenta las relaciones con las asociaciones católicas internacionales y con otras instituciones existentes, incluso fuera de la Iglesia católica, que trabajen sinceramente por alcanzar los bienes de la justicia y de la paz en el mundo.
§ 3. Trabaja con afán para que se forme entre los pueblos una sensibilidad respecto al deber de promover la paz, especialmente con ocasión de la Jornada para lograr la Paz en el mundo (art. 143).
Mantiene particulares relaciones con la Secretaría de Estado, especialmente cada vez que haya que tratar públicamente cuestiones referentes a la justicia y a la paz mediante documentos o declaraciones (art. 144)"

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