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La crisis dispara la creación de cooperativas en Euskadi

2 de febrero de 2012

El cooperativismo se ha disparado con la crisis. En Euskadi había registradas a finales de diciembre pasado 2.074 empresas de este tipo, un 22,3% más (379) que en 2008. Dicho de otra forma, por cada cinco cooperativas que existían en la comunidad autónoma al finalizar la etapa de bonanza, se ha creado una nueva en tiempos de dificultad.

Solo en 2011 vieron la luz 125 cooperativas. La explicación es sencilla. En un momento en que la contratación de trabajadores por cuenta ajena está en mínimos, la única salida para muchas personas es el empleo por cuenta propia.

Así, dos son las casuísticas que explican la aparición de buena parte de las nuevas cooperativas y de otras fórmulas empresariales de la llamada economía social, como las sociedades laborales. Por un lado, grupos de trabajadores que se han quedado sin empleo al cerrar su empresa o afectados por recortes de plantilla y que, ante la imposibilidad de ser fichados por otra compañía, tratan de mantener ese negocio alumbrando una nueva firma que sustituya o compita con su empresa anterior, pero sin las cargas que esta pueda arrastrar y bajo un nuevo modelo de gestión. En segundo lugar, grupos de emprendedores, ya sean noveles o veteranos, que para sacar adelante su idea no cuentan con más apoyo que su esfuerzo y empeño personal.

Ventajas fiscales

En ambos casos, no obstante, se podría optar por cualquier otro tipo de figura jurídica (sociedad anónima, limitada...). ¿Por qué entonces una cooperativa? Por varios factores. Es fácil (solo hacen falta tres socios y un capital inicial de 3.000 euros), las cooperativas disfrutan de ventajas fiscales, y a nadie escapa que en Euskadi, y especialmente en Gipuzkoa, existe una arraigada tradición cooperativista y un amplio conocimiento de sus peculiaridades gracias sobre todo al ejemplo del Grupo Mondragón, el mayor grupo industrial de Euskadi.

Pero también existen otros elementos no económicos que explican la pujanza del cooperativismo en tiempos de crisis. Y es que este movimiento, como el resto de tipologías de economía social (sociedades laborales, centros especiales de empleo, empresas de inserción, fundaciones con actividad económica y mutuas) representa unos valores y un modelo de gestión diferenciado del capitalismo tradicional que goza de gran aceptación entre las nuevas generaciones, que comparten el ideario basado en la primacía de las personas sobre el capital, la comunión de esfuerzos y ganancias entre todos los integrantes de la empresa, la reinversion de los beneficios, las estrategias empresariales sostenibles a largo plazo frente al beneficio inmediato, y la convicción de que el desarrollo económico y la obtención de beneficios no son incompatibles con el progreso social y la sostenibilidad.

Unos valores que se plasman en datos concretos. Así, mientras el empleo en Euskadi cayó en 2010 un 4,9% (último dato cerrado), en las empresas de economía social se redujo apenas un 1,2%. A costa en muchos casos, eso sí, de socializar sacrificios, como por ejemplo recurriendo a rebajas de sueldo antes que a despidos.

Lejos de ser un modelo residual, la economía social da empleo a más de 73.000 personas en Euskadi (73.258 en 2010, según el censo que elabora el Gobierno Vasco). La amplia mayoría (56.231) trabajan bajo la fórmula cooperativa, 9.177 en sociedades laborales, 6.646 en centros especiales de empleo y 1.204 en empresas de inserción. Además, existen 40 fundaciones con actividad económica y 205 mutuas, de las que no existen datos fiables de empleabilidad. Por número de empresas, de las 2.074 cooperativas registradas a finales del año pasado, 1.378 eran cooperativas de trabajo asociado (100 más que el año anterior y 295 más que en 2008), mientras que las 696 restantes (25 más que en 2010 y 84 más que al inicio de la crisis) eran cooperativas de otra naturaleza (consumo, vivienda...).

En cuanto a las sociedades laborales, estas sí han sido más sensibles a la crisis, puesto que hay registradas en Euskadi 2.108, 21 menos que hace cuatro años y dos menos que en 2010. El círculo de la economía social lo cierran 97 centros especiales de empleo aglutinados en seis grupos empresariales y 44 empresas de inserción.

Son los datos y conclusiones extraídos de la primera Jornada de Economía Social en Euskadi celebrada ayer en San Sebastián. El acto, coincidente con la celebración en este 2012 del año internacional de las cooperativas, contó con la presencia, entre otros, de la consejera de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, Gemma Zabaleta; el presidente de la Confederación de Cooperativas de Euskadi (Konfekoop), Javier Goienetxea; el presidente de la Confederación Empresarial Española de Economía Social (Cepes), Juan Antonio Pedreño; el presidente del Observatorio Vasco de Economía Social, Baleren Bakaikoa; y los presidentes de las asociaciones de empresas de economía social de Navarra y Aquitania, Luis María Gallo y Francis Vallejo.

En el evento se aplaudió la aprobación el año pasado en España de la primera Ley de Economía Social en el mundo, pero se pidió su pleno desarrollo. En el caso vasco, se reclamó la creación de un Consejo vasco de Economía Social para impulsar el desarrollo de este tipo de iniciativas empresariales.

Fuente: Diario Vasco

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