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Entrevista a economista senior del Banco Mundial

Las cooperativas tienen una posición privilegiada para favorecer la equidad de género en las empresas

18 de noviembre de 2011

De acuerdo al informe presentando por una delegación del Banco Mundial durante la Asamblea General de la Alianza Cooperativa Internacional, durante los últimos decenios la región de América Latina y el Caribe (ALC) ha logrado grandes avances en la promoción de la equidad de género. Sin embargo, la conversión de los logros en materia de derechos y capacidades hacia mayores oportunidades económicas para la mujer arroja resultados mixtos.

Los países de ALC han registrado un aumento importante en el número de microempresas lideradas por mujeres, pero poco se sabe sobre los factores que explican esta tendencia. ACI-Américas entrevistó a María Beatriz Orlando, Líder del equipo del proyecto y economista senior de la Unidad de Pobreza y Género, Región de América Latina y el Caribe del Banco Mundial, sobre este informe que se centra en las oportunidades económicas de la mujer en el sector privado formal, con un enfoque especial en el emprendimiento femenino y particularmente para conocer el rol que las cooperativas pueden desempeñar en materia de equidad de género.

¿Por qué eligieron la Asamblea General de la ACI para para presentar este informe?

La razón por las que nos pareció esta una buena ocasión para darle difusión al estudio es porque las barreras que hemos identificado que frenan el crecimiento de las mujeres empresarias, sobre todo en sus negocios, algunas de ellas comprenden el tema de acceso a las redes, a los mercados y a las tecnologías. Es importante destacar que las cooperativas tienen una posición privilegiada para colaborar en el tema de derribar estas barreras, es decir, pueden brindar a las mujeres acceso a las redes, acceso a los mercados y acceso a la tecnología.

¿Cuáles son los principales resultados que arroja la investigación?

El primer resultado es que la equidad de género ha avanzado enormemente en América Latina y el Caribe, sobre todo en materia institucional en la educación y el acceso a la salud. Sin embargo, estos grandes avances no se han traducido en equidad en las oportunidades económicas. Esto es así específicamente en cuanto a la empresarialidad, ya que existe un gran número de empresarias mujeres. O sea, en cuanto al número creemos que si hay bastante equidad de género entre los empresarios hombres y empresarias mujeres.

Sin embargo, las empresas lideradas por mujeres todavía en promedio registran una menor productividad y menores beneficios. Y esto es sumamente preocupante. Tras aplicar diversas variable y herramientas de investigación, la conclusión a la que llegamos es que la razón de esto es que una vez que comparas a empresas del mismo tamaño estas brechas de género desaparecen, excepto en la micro y pequeña empresa. Esa brecha que vemos en productividad y en beneficios se debe fundamentalmente a la brecha que existe en la micro y pequeña empresa. En otras palabras, el problema es que las empresas lideradas por mujeres no están creciendo, se quedan estancadas en la micro y pequeña empresa.

Nuestra conclusión es que debemos promover no tanto que haya empresarias mujeres, que es lo que hemos promovido hasta ahora y ha estado bien, sino que ahora tenemos que enfocarnos mucho más en como esas empresas lideradas por mujeres pueden crecer y operar a otras escalas.

¿Se lograron identificar las razones para esta desigualdad a nivel de la micro y pequeña empresa?

Dentro de las razones que encontramos para esto hay algunas que están directamente vinculadas al ambiente de los negocios y que afectan tanto a hombres como a mujeres. Hay razones que afectan de forma desproporcionada a las mujeres. Muchas mujeres citan el tema de la corrupción. En algunos países de la región para lograr que las empresas crezcan hay que enfrentarse situaciones vinculadas a la corrupción y esto las desmotiva mucho a las mujeres y no saben lidiar con eso y prefieren quedarse como micro y pequeña empresa. En otros casos se cita mucho el tema de impuestos excesivos, regulaciones laborales estrictas y poco flexibles y la conciliación familia trabajo, entre otros.

¿Cómo se puede trabajar sobre estas dificultades?

La conclusión que sacamos es que sería interesante que el sector privado formal pudiera tener mayor flexibilidad laboral en cuanto a horarios de trabajo, teletrabajo, u otras modalidades, que también lo plantean los hombres para que sus negocios crezcan.
Desde este punto de vista hay mucho por hacer, desde la provisión de cuidado infantil de alta calidad y a bajo costo, promover buenas prácticas de género en las empresas, permisos por maternidad y paternidad para que los hombres y mujeres se puedan repartir, turnar, apoyarse en las responsabilidades familiares y que esto le permita tanto a hombres como mujeres aprovechar oportunidades emergentes de mercados.

¿Qué rol pueden desempeñar las cooperativas en este sentido?

Las cooperativas pueden desempeñar un rol bien importante en la superación de algunas de estas barreras ya que por su propia estructura y organización pueden brindar una buena respuesta en cuanto a un mayor acceso a la tecnología y mayor acceso a las redes. En la propia naturaleza de la organización cooperativa se encuentran factores que favorecen la equidad de género.

Para ver el informe completo Mujeres empresarias: Barreras y oportunidades en el sector privado formal haga click aquí