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Los jóvenes y el cooperativismo: cuando la universidad apuesta a la economía solidaria

30 de enero de 2014

El Plan para una Década Cooperativa impulsado por la Alianza Cooperativa Internacional alienta a las cooperativas a involucrar a los jóvenes en el sector, para que encuentren allí un espacio para su desarrollo personal y profesional. Sin dudas este es uno de los grandes retos de cara al año 2020 por lo que cabe preguntarse: ¿Qué tan importante es el papel que juega el sistema educativo –la universidad- en este desafío por conseguir que los jóvenes reconozcan el cooperativismo como su modelo preferido? A continuación presentamos una experiencia de educación en economía social.

En un artículo publicado recientemente por Ascoop, la Universidad Santo Tomás en Colombia es destacada por “impulsar un enfoque humanista que promueve la formación integral de las personas mediante acciones y procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación con proyección social, para que sus profesionales tengan un desempeño ético, creativo y crítico y estén en condiciones de aportar soluciones a la problemática y a las necesidades de la sociedad y del país”.

Carlos Martínez Becerra, decano de la Facultad de Economía de la Universidad, quien ha sido un abanderado de este enfoque social, considera que es necesario apoyarse en la política pública, fomentar el espíritu cooperativo y diseñar herramientas y medios para mostrarles a los jóvenes el cooperativismo de manera más atractiva. De este modo puede iniciarse la integración generacional tan necesaria para que el movimiento cooperativo siga creciendo y pueda llegar a convertirse de manera genuina en el modelo preferido por los jóvenes.


¿El cooperativismo puede ser en realidad una opción para las nuevas generaciones? ¿De qué manera?

Claro que sí, pero los jóvenes tienen ahora una serie de valores que nosotros los adultos pensamos que son distractores. El tema es cómo el cooperativismo logra crear mecanismos y medios que hagan atractivos para los jóvenes ese espíritu cooperativo.

Finalmente los muchachos cuando se dice que actúan en combos o en grupos en los que les gusta estar, de alguna manera están formando un ámbito de cooperación, de amistad. Si lo desarrollaran más, si se dieran cuenta de que la solidaridad es más importante que el egoísmo, seguramente tendrían un espíritu mucho más proclive a defender el espíritu solidario o el espíritu social de la economía, porque finalmente hay que entender que la economía es una ciencia social que se ocupa de las necesidades humanas y la forma de satisfacerlas.

Los muchachos deberían entender que ese espíritu cooperativo les dará mucha más dimensión social. Es muy importante cuando hay que pensar en el otro, en la necesidad del otro y en la solidaridad que el otro necesita.

¿Es realmente la economía solidaria una posibilidad de desarrollo para los nuevos profesionales y su emprendimiento?

Claro, la realidad es que la gente joven a veces tiene la ventaja de no estar tan viciada por el esquema productivo previo y entonces puede tener mucha creatividad. Un profesional joven, un estudiante joven que es creativo puede transformar muchas ideas en proyectos.

Esos emprendimientos ya se han mostrado por ejemplo en televisión, incluso en Facebook y las redes sociales. Muchachos jóvenes han creado cosas que incluso ellos mismos no pensaban y que han tenido un gran éxito, solo que esas redes sociales en ocasiones conducen más al individualismo y al aislamiento del joven; en cambio la amistad generada en un ámbito cooperativo, en un ámbito social, cercano, genera unos excedentes que se distribuyen y comparten y generan más confianza, más seguridad. La gente joven debería mirar el sector cooperativo con más creatividad y crear proyectos de emprendimiento muy grandes.


¿Por qué es importante que los jóvenes hagan parte de este sector y en qué papel?

Siempre se dice que los jóvenes son el futuro pero deberían ser el presente, deberían participar, deberían escuchar a la gente de experiencia, porque eso no es comparable con los jóvenes que de pronto no tienen mucho conocimiento pero tienen mucho brío, mucha emocionalidad y es bueno ser emocional, pero es mejor ser informado. Por eso es que uno dice en términos coloquiales que un optimista es una persona desinformada y un pesimista es un optimista bien informado. Entonces ¿cuál es el punto entre el pesimismo y el optimismo frente a la sociedad? Es la esperanza, y la esperanza no se puede hacer simplemente esperando que alguien del exterior o de otro mundo venga a construirnos una sociedad, es la gente joven la que tiene que hacer eso, tienen más fuerza, más energía, pero no pueden actuar sin conocimiento.

Fuente: Ascoop

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