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Los precios de los alimentos se mantendrán altos por varios años, según diversas previsiones

28 de junio de 2011

Para los próximos diez años se prevé que los precios de los alimentos continuarán altos y a mediano plazo podrían duplicarse. Los mercados seguirán siendo volátiles. Diversos actores demandan políticas agrícolas transformadas para luchar contra el hambre y la exclusión social.

Los precios agrícolas altos van a permanecer así por varios años

Según el informe de OECD-FAO Perspectivas de la agricultura 2011-2020, los precios altos de los alimentos y la volatilidad de los mercados se van a mantener.

Para la próxima década, los precios reales de los cereales podrían subir, en promedio, hasta un 20 por ciento y los de la carne hasta 30 por ciento, comparados con el periodo 2001-2010. Estas previsiones están muy por debajo de los precios récord de 2007-08 y los que se alcanzaron nuevamente durante el presente año.

En el largo plazo, la organización humanitaria Intermón Oxfam estima que los precios de los alimentos básicos se duplicarán en 2030 a menos que los gobiernos tomen medidas, según su informe "Cultivar un futuro mejor". Ese año, el costo medio de los productos agrícolas aumentará entre un 120% y un 180% debido al cambio climático y a la creciente escasez de recursos.

Oxfam estima que este mismo año, los precios y otros factores impactarán en el incremento del hambre en el mundo. "A inicios de 2011 había 925 millones de personas hambrientas en todo el mundo. Cuando el año termine, el clima extremo y el alza en el precio de los alimentos pueden llevarnos de vuelta a la cifra de 1.000 millones, un pico que se alcanzó en 2008", advierte Oxfam en su citado informe.

Para los próximos diez años, la volatilidad seguirá siendo una característica de los mercados agrícolas y la productividad va a desacelerar su ritmo de crecimiento. Estos fenómenos se explican por múltiples factores tales como la imprevisibilidad climática, los aumentos en los precios de la energía y los forrajes, los tipos de cambio, la especulación, la mayor presión sobre el agua y la tierra para cultivos y otros.

Las alzas de precios se están desplazando a través de la cadena de producción hacia los productos pecuarios, dice el Informe de OECD-FAO (ver gráfico).

Los objetivos y políticas de apoyo a los agrocombustibles estimularán el crecimiento del uso de producción agrícola como materia prima, dice OECD-FAO. En 2020, los agrocombustibles serían el destino del 13% de la producción mundial de cereales secundarios, 15% de aceites vegetales y 30% de la producción mundial de azúcar de caña.

También se espera que el comercio agrícola crezca más lentamente que en la década anterior, a un ritmo de 2% anual, impulsado principalmente de exportadores emergentes de países de Europa del Este, Asia central y Latinoamérica.

El Informe plantea el reto de mejorar la productividad de los pequeños productores/as, así como medidas para tratar con la volatilidad de los precios agrícolas.

El alza de los precios alimenticios en muchos países en desarrollo, afecta su estabilidad económica y la seguridad alimentaria de su población. Diversas voces expertas han reconocido que dicha alza proporcionó un punto de inflexión para los movimientos de protesta que se produjeron en Medio Oriente y el Norte de Africa.

OECD demanda un crecimiento agrícola "verde"

Se necesita un cambio en las políticas y prácticas agrícolas si se quiere alimentar la creciente población mundial sin sobre-explotar los escasos recursos naturales o provocar mayores daños ambientales, de acuerdo con el reporte de OECD (Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico, por su siglas en inglés) titulado "A Green Growth Strategy for Food and Agriculture" (Estrategia de crecimiento verde para la alimentación y la agricultura).

Se espera que la población mundial crezca en un tercio de aquí al año 2050, por lo que se estima que se requiere un billón de toneladas de cereales y 200 millones de toneladas de carne adicionales anualmente.

El informe de OECD destaca tres áreas de acción prioritarias:

- incrementar la productividad de manera sostenible, con un uso más eficiente de los recursos en la cadena de suministro;
- asegurarse que el buen funcionamiento de los mercados envíen las señales correctas. Los subsidios dañinos económica y ambientalmente deberían ser superados, según el informe. El principio de “quien contamina paga” debe cumplirse a través de impuestos y reglamentos, pero también se requieren incentivos ambientales;
- establecer y cumplir derechos de propiedad bien definidos.

Se plantea que el enfoque de negocios que predomina actualmente no es una opción. A largo plazo, una agricultura más verde reforzará la sostenibilidad ambiental, el crecimiento económico y el bienestar social.

Al llamado a un crecimiento agrícola “verde” la OECD suma su advertencia de que las crisis en la economía global probablemente serán cada vez más frecuentes y provocarán mayores dificultades económicas y sociales. El anuncio lo hizo al presentar su nuevo informe titulado "Future Shocks Global", en el cual se analizan cinco posibles riesgos importantes en los próximos años: una pandemia, un ataque cibernético que afecte infraestructura crítica, una crisis financiera, la inestabilidad socio-económica y una tormenta geomagnética.
Por ello, se va a requerir un nuevo enfoque que mejore la coordinación y cooperación internacional, según OECD, lo cual implica mayores recursos para la vigilancia y monitoreo de amenazas y sistemas de alerta temprana, entre otras medidas.

Otras voces reclaman cambios profundos en las políticas agroalimentarias

Diversas organizaciones sociales dieron a conocer sus informes y declaraciones en ocasión de la Cumbre agrícola del G-20 el 22 y 23 de junio en París, donde discutieron la volatilidad de los precios de los alimentos y la creciente crisis alimentaria.

Oliver de Schutter, Relator Especial de Naciones Unidas sobre el Derecho Humano a la Alimentación, puntualizó cinco prioridades recomendadas al G-20, sin dejar de mencionar que los líderes del mismo Grupo se encuentran profundamente divididos sobre la política agrícola para el siglo XXI.

La regulación y mayor transparencia de los mercados, el fortalecimiento del equipamiento para mercados regionales y bienes públicos como las carreteras y las organizaciones de productores/as son parte de las prioridades que propuso de Schutter. El cuadro se completa con estrategias nacionales basadas en el derecho a la alimentación con mayor inversión en cultivos alimenticios para los mercados nacionales y fortalecimiento de la gobernabilidad de la seguridad alimentaria global.

Vía Campesina y más de 500 organizaciones de la sociedad civil, incluyendo movimientos de agricultores y ganaderos, grupos de mujeres y organizaciones no gubernamentales fueron más allá. Hicieron un llamamiento internacional para restituir las tierras que están en proceso de acaparamiento y conversión en mega-inversiones privadas para producir alimentos o agrocombustibles para los mercados internacionales. El llamado fue entregado en un documento al Gobierno francés, que preside el G20, enfatizando en el problema de la concentración de tierras (algo ya alertado por el Director General de la FAO y por el Banco Mundial).

La organización Vía Campesina considera que la inestabilidad de los precios de los alimentos es consecuencia de varios factores, entre los que se encuentran la liberalización del comercio, la desregulación de los mercados, la especulación y la promoción de los agrocombustibles.

En España, la organización Amigos de la Tierra reivindicó una revisión de las políticas agrarias de la Unión Europea y en particular los objetivos europeos energéticos sobre agrocombustibles por sus negativos impactos sociales y ambientales.

Oxfam demandó al G20 la eliminación de los subsidios y mandatos sobre biocombustibles que "están incrementando la volatilidad de los precios y están fracasando en la lucha contra el cambio climático" y requirió de "planes inmediatos de contingencia" para ajustar sus objetivos de biocombustibles cuando las provisiones de alimentos escaseen.

Para el corto plazo, Oxfam propuso a los líderes del G20 crear una reserva mundial de granos con una implementación y administración "mejorada". Según sus estudios, una reserva de tan sólo 105 mil toneladas podría haber sido suficiente para aliviar los devastadores efectos de la crisis de precios de alimentos de 2007/08.

Oxfam propone que en la próxima Cumbre de la Tierra (Río, junio 2012) se acuerde la creación de un fondo especial que ayude a los habitantes del planeta a protegerse del impacto negativo del cambio climático y los prepare para cultivar los alimentos.

Por el momento, el G20 favorece el marco conocido como RAI (inversión agrícola responsable, por sus siglas en inglés) que contiene principios formulados por el Banco Mundial y tres agencias de la Organización de Naciones Unidas.

La RAI es una iniciativa internacional de adhesión voluntaria a principios de responsabilidad social en las inversiones extranjeras.
Varias organizaciones campesinas y ecologistas se han pronunciado en oposición a la RAI por considerar que promueven inversiones agrícolas que resultan en “acaparamientos de tierra a escala masiva”. Consideran que la agricultura familiar sostenible, los modelos de producción agroecológica y unos mercados locales fuertes como la mejor opción para alimentar a las personas y proteger el planeta.

Fuentes: www.alainet.org, www.fao.org, www.foodfirst.org, www.grain.org, www.iica.int, www.oecd.org, www.ohchr.org, www.oxfam.org, www.tierra.org, www.viacampesina.org.

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