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Pauline Green, presidenta de la Alianza Cooperativa Internacional: “Estamos decididos a impedir que las puertas que se nos están abriendo, con motivo del Año Internacional de las Cooperativas, después se nos vuelvan a cerrar”

13 de julio de 2012

Pauline Green (Gzira, Malta, 1948) es desde noviembre de 2009 presidenta de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), siendo la primera mujer, en cerca de 120 años, que preside esta organización representativa del movimiento cooperativo a nivel mundial. La presente entrevista se centra principalmente en la conmemoración, según declaración de Naciones Unidas, del 2012 como Año Internacional de las Cooperativas, y su posible impacto en el reconocimiento del cooperativismo, el aumento de su visibilidad e influencia en la economía y la sociedad global. La entrevista fue grabada el pasado martes en Valencia, en el marco de la entrega de los Premios Pepe Miquel del Cooperativismo, que como cada año concede la Confederación de Cooperativas de la Comunidad Valenciana, premio que en esta última edición ha recaído en la propia Alianza Cooperativa Internacional “por la difusión de los principios y valores del cooperativismo, así como su contribución a la unidad y cohesión del sector a nivel internacional”.

- Dame Pauline Green, felicidades a usted y su organización por este nuevo reconocimiento y por el año tan especial que está celebrando el movimiento cooperativo a nivel mundial. Permítame primero una curiosidad, ¿cuántos kilómetros lleva ya recorridos en lo que llevamos de año?

- Bueno, en realidad no los estoy contando, pero la clave para mí es lo siguiente: cuando me eligieron presidenta de la Alianza Cooperativa Internacional advertí que no iba a estar viajando a lo largo y ancho de todo el mundo, por dos motivos estratégicos, porque no es saludable para la persona y porque no es saludable para el planeta. Pero este año es algo diferente, porque es el Año Internacional de las Cooperativas. Tenemos un año para hacernos valer, un año, y por ello estamos maximizando nuestros esfuerzos y he estado en un montón de lugares y aún me quedan otros muchos que visitar.

- Han pasado ya seis meses del 2012, Año Internacional de las Cooperativas. Solo nos queda la segunda parte de la conmemoración ¿se podría hacer ya un balance?

- Sin duda. Tengo que decir, en primer lugar, que el movimiento cooperativo a nivel mundial está muy entusiasmado con esta conmemoración y la está enfatizando. El cooperativismo está dando a conocer sus señas de identidad, está difundiendo el lema escogido por la ONU, el logo,... es la primera vez en la historia que el movimiento tiene un único símbolo unificador y este símbolo está en todas partes. Lo tenemos aquí fuera en este mismo edificio, pero igualmente se puede ver en China, Tailandia, Brasil, Panamá, Australia... en cualquier punto que se imagine. Y la impresión que me estoy llevando es de gran entusiasmo y apoyo generalizado a esta celebración, lo cual es un gran éxito. En segundo lugar, hace dos años, cuando fui elegida presidenta de la ACI, tomamos la decisión de cambiar el carácter representativo de la organización para empezar a intentar ganar influencia en las instituciones globales. De modo que ya no somos más un foro representativo, sino que somos una organización que trata de influir en la agenda global en beneficio de las empresas cooperativas y su reconocimiento. Y ya hemos conseguido algunos éxitos significativos al respecto. Por ejemplo, en la pasada cumbre de Río [Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20)], en los primeros borradores que se manejaban no se mencionada en ningún lugar la contribución de las cooperativas al desarrollo sostenible. En cambio, después de trabajar durante seis meses en ello hemos logrado tres menciones en el texto final, en temas relacionados con la sostenibilidad en el empleo, la agricultura y el desarrollo a nivel internacional. Por lo tanto, creo que esta estrategia, de utilizar nuestra influencia, nuestra voz y la complicidad de nuestros miembros está funcionando muy bien. Otro ejemplo, de hace solo unos días, es que el Consejo Económico y Social de la ONU ha publicado también un documento sobre la contribución del movimiento cooperativo. Esto fue gracias a que en su momento tomamos la decisión de hacernos valer en esta institución de modo muy serio.

- Autoridades, representantes de las administraciones públicas y miembros de los parlamentos de todo el mundo están celebrando también este Año Internacional de las Cooperativas. Pero, en su opinión, y en general ¿cree usted que están tomando las medidas adecuadas para favorecer el desarrollo del cooperativismo?

- Sabemos perfectamente que durante este año muchas puertas que se nos están abriendo después probablemente se nos van a volver a cerrar. Estamos decididos a impedir que esto ocurra. Lo que el movimiento cooperativo ha logrado este año es una voz colectiva y queremos ser claramente agresivos en persuadir con nuestra voz a las autoridades a nivel global, regional y, a través de nuestros movimientos nacionales, a nivel de cada país. Es la única forma de que el movimiento crezca. Y empezaremos diciendo: ‘Escuchad: no tenemos una marca global, porque no creemos en una única estructura monolítica. No vamos a vender una forma de cooperación o un determinado producto o servicio, pero lo que sí queremos vender es una idea, una idea para la cual ha llegado el momento, la de tener una economía global al servicio de las personas y no una economía global centrada en el beneficio o en el capital’. Esa es la diferencia.

- Esta es la segunda vez en los últimos meses que ha estado en España. Previamente estuvo en Mondragón, ahora en Valencia, la semana que viene en los cursos de verano de la UIMP en Santander,... de lo que usted conoce del sector cooperativo español ¿qué papel puede desempeñar en la actual coyuntura de crisis?

- El cooperativismo español, en mi opinión, tiene un único reto y muy importante: seguir generando empleo y ayudar a los desempleados y a los excluidos en esta crisis económica. Creo que no hay reto mayor que este. Para la gente que ha perdido su trabajo, su vivienda, su esperanza,… el movimiento cooperativo les puede ofrecer una oportunidad. No es fácil y no estoy diciendo que con ello vayan a ganar mucho dinero pero al menos les puede servir de ayuda para el futuro. Y creo que es clave. Se trata de ser creativo, buscar formas nuevas de cooperativas, innovar, pensar cuáles son las necesidades reales de las personas,… Vivienda, por ejemplo, estamos viendo por televisión cómo la gente está perdiendo sus hogares, están siendo desahuciados. Estas personas necesitan vivienda, y el movimiento cooperativo, en colaboración con las administraciones y las asociaciones puede ofrecer soluciones en forma de viviendas cooperativas, lo cual beneficia también la creación de empleo. Los jóvenes, jóvenes licenciados: una de las formas cooperativas que más está creciendo es la de las cooperativas constituidas por profesionales. En ellas, personas con distinta formación se juntan para crear sociedades y prestar servicios de distinto tipo. Es otra posibilidad de la que se pueden beneficiar nuestros jóvenes, ahora tan preparados.

- El cooperativismo forma parte, siendo su figura principal, de un movimiento más amplio como es la economía social, o la economía social y solidaria, compartiendo espacio con otro tipo de empresas y entidades con valores y características similares. ¿Cómo se siente el movimiento cooperativo como integrante de la economía social?

- En primer lugar debo decir que nos encontramos extremadamente cómodos en el conjunto de la economía social, de la que formamos parte, y de forma principal, como usted dice. Y creo también que la forma en la que todos nos podemos aproximar es reconociendo nuestras diferencias. Las cooperativas son empresas, algunas figuras de la economía social no lo son. Esto significa que si se tiene que defender una posición común frente a las autoridades, ésta es muy difícil de formular, porque nosotros como empresas tenemos unas necesidades, y otras entidades como las asociaciones caritativas o las fundaciones, que hacen un trabajo excelente, tienen otras. Con lo que si queremos ser sensibles y profesionales debemos reconocer estas diferencias, y decir que estando bajo un mismo paraguas tenemos diferentes formas de actuar y necesitamos cosas distintas de nuestros legisladores.

- La ACI es una organización presente en un centenar de países en todo el mundo. ¿Se puede diferenciar claramente entre la forma de actuar de las cooperativas que operan en países económicamente avanzados y las cooperativas que lo hacen en países en vías de desarrollo o no tan avanzados?

- Por supuesto que hay diferencias y una de las más importantes es que en el mundo desarrollado, o postindustrial si usted lo prefiere, el movimiento cooperativo tradicional genera productos y servicios de alta calidad en sectores diversos como la banca, los seguros, industria y tecnología, agricultura o distribución. Mondragón, por ejemplo, es en este aspecto un icono para todo el mundo, es un grupo cooperativo excepcional, conocido en todas partes. En los países en vías de desarrollo generalmente las cooperativas tienen una naturaleza distinta. Funcionan de forma más primaria, operan en la agricultura, las granjas, pero también en el microcrédito. Pero al mismo tiempo, y lo que es más importante, es que estas cooperativas cuentan con el apoyo de las más experimentadas, ubicadas en el mundo postindustrial. Y ello es crucial para contribuir a su crecimiento.

- Una última pregunta, Dame Pauline Green, que es también una curiosidad. Usted viene del Reino Unido, de Londres, que es conocida mundialmente por el peso de la City y su abrumadora actividad financiera. Su organización representa otra forma de hacer economía ¿cómo se siente en medio de este entorno de altas finanzas y especulación?

- Para serle franca, como la mayoría de los ciudadanos en el Reino Unido estoy realmente escandalizada de lo que está ocurriendo en nuestro sector bancario. El enfado de muchos británicos es muy, muy fuerte. Muchas personas, de hecho, han empezado a trasladar sus fondos a instituciones financieras cooperativas o mutualistas, con las cuales tenemos también una relación muy estrecha. Hemos pedido al Gobierno que tome las medidas oportunas para frenar esto y así nos lo han prometido. Si no toma esas medidas el enfado será mayor, porque mucha gente ha perdido su dinero y se siente engañada. Por supuesto, la situación es buena para el movimiento cooperativo porque podemos sacar la cabeza y decir que a nosotros esto no nos ha pasado. Pero es una pena porque la gente ha sufrido mucho y no es una cosa que se deba celebrar. Hay que cambiar el sistema financiero y también desde el Reino Unido el movimiento cooperativo lo está intentando. Queremos ver una economía global más diversificada, también en las finanzas. Es necesario.

Fuente: Entrevista del periodista de CIRIEC-España, José Juan Cabezuelo.

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