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Proyecto de viviendas por ayuda mutua en Haití avanza y construye mucho más que casas

31 de mayo de 2014

Tras el devastador terremoto que azotó a Haití en enero de 2010 la Alianza Cooperativa Internacional realizó un llamado a sus miembros para crear un fondo que contribuyera al financiamiento de esfuerzos de reconstrucción del país. La Alianza entendió que el mejor destino para esos fondos sería un proyecto de cooperativas de vivienda por ayuda mutua en una localidad haitiana para una veintena de familias.

Actualmente ya son 16 las viviendas construidas y 7 están en proceso de construcción, pero los impulsores del proyecto están convencidos de que más allá de la construcción de casas, el proyecto tendrá como principal logro el demostrar que sí es posible, aún en las condiciones más desfavorables, desarrollar el sentido de comunidad y brindar herramientas para el desarrollo de una cultura de solidaridad y responsabilidad para auto gestionar el desarrollo.

Primeros pasos

El proyecto fue iniciado por Cooperativas de las Américas región de la Alianza Cooperativa Internacional, con el apoyo de varias organizaciones miembro que aportaron económicamente para el proyecto piloto de construcción de vivienda cooperativa por ayuda mutua. A estos esfuerzos se sumó el apoyo técnico de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM) y el Centro Cooperativo Sueco (SCC) en funciones de monitoreo.

Todo el proyecto fue financiado con fondos donados por las organizaciones miembros de la Alianza Cooperativa Internacional. El Proyecto tuvo un presupuesto general de 500.000 USD, partiendo de la instauración del modelo desde cero en la localidad haitiana de LasCahobas.

Este proyecto constituye al mismo tiempo un plan piloto para utilizar el modelo de vivienda cooperativa por ayuda mutua como primera opción para adaptarse a procesos de reconstrucción post-desastres, así como la autogestión que a su vez empodere a los beneficiarios e impulse procesos participativos y democráticos de capacitación e incidencia, planeación y toma de decisiones.

Las primeras etapas del proyecto buscaron aportar en la capacitación adecuada para la gestión organizativa y fortalecer la estructura administrativa de una cooperativa de vivienda por ayuda mutua para que gestione su hábitat de forma eficiente, responsable y sustentable. El proyecto inició con la capacitación formal del equipo técnico contraparte de Haiti a través de una pasantía en FUCVAM, Uruguay, con la finalidad de desarrollar destrezas para ser transferidas a las iniciativas cooperativas de Haití.

Como indica el cooperante Walter De los Santos: “Nuestra primera tarea, fue conformarlos como grupo social, entendiendo que la construcción de la vivienda bajo el modelo cooperativo es un medio para poder proyectarse como grupo organizado, mejorando así su calidad de vida”.

A fines del 2013, la etapa de construcción de las 25 viviendas se tuvo que comenzar aún cuando el registro de la cooperativa y la propiedad colectiva del terreno no había sido posible debido a que no está contemplada en la legislación Haitiana actual. En esta etapa, se unieron los esfuerzos de Heifer Project International Haiti (http://www.heifer.org/), quien asumió la ejecución del proyecto como contraparte Haitiana y durante dos meses se instalaron en Haiti técnicos de la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL http://www.fundasal.org.sv/ ), quien junto con FUCVAM http://www.fucvam.org.uy/ seguirían brindando apoyo técnico a nivel constructivo y en la transferencia de principios clave de autogestión adaptado al contexto políticos, económicos, sociales y disponibilidad de recursos locales de Haiti.

Actualmente el proceso de construcción está muy avanzado y todo se ha logrado mediante la autogestión y la ayuda mutua. Esto ha dado como resultado una cooperativa más fortalecida y empoderada con el modelo, cuyos miembros se sienten orgullosos de ser los gestores de su propio desarrollo y que están convencidos de que la suma del poder colectivo puede alcanzar metas que de forma individual serían difíciles de lograr. Hoy, los miembros de la cooperativa KOLOMM ya sueñan con tener policlínica, una escuela, mejorar la cominería y sobretodo, ahora que se conocen, organizarse y trabajar juntos para dar respuesta a sus necesidades ya aspiraciones comunes.

La última etapa es por tanto ayudar a la cooperativa a desarrollar su propio plan de desarrollo colectivo, infraestructura comunitaria, comercio comunitario y a visualizar por tanto todas las oportunidades que les ofrece la cooperación y ayuda mutua.

Efectos de largo plazo

Sin embargo, el logro principal del proyecto no está en la construcción de casas, sino en demostrar que sí es posible empoderar para el desarrollo mediante la autogestión. Que sí es posible, aún en las condiciones más desfavorables, desarrollar el sentido de comunidad y brindar herramientas que no sólo serán utilizadas para la reconstrucción de viviendas, si no para desarrollar una cultura de solidaridad y responsabilidad para gestionar su propio desarrollo.

Tal como lo expresó la presidenta de KOLOMM, Jeudi Altagrace,: “ No sólo queremos un techo sobre nuestras cabezas , queremos un espacio enriquecedor libre de violencia, en el que tenga prioridad el bienestar colectivo, y donde la dinámica de poder entre hombres y mujeres puede cambiar porque en una cooperativa cada uno cuenta”.

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