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Tips ambientales para su oficina

¿Qué hacer con los desechos tecnológicos?

Sucede algo similar con las computadoras, televisores y pantallas de plasma, entre otros. Un monitor de computadora contiene cadmio y plomo, que son extremadamente tóxicos y pueden afectar el sistema nervioso central, riñones y huesos. ¡Y su descomposición puede requerir hasta 300 años! El mercurio, que se utiliza en la iluminación de las pantallas planas, daña el cerebro, el sistema nervioso y los riñones.
Globalmente, “para menos de un tercio de 60 metales estudiados hay un nivel de reciclaje que supera el 50 por ciento; 34 de ellos, no alcanzan ese nivel”, dice un reporte de prensa alemana citando un informe sobre reciclaje de metales de equipos cotidianos presentado por el PNUD.

En algunos países adelantados se obliga a las empresas que producen o venden un artículo electrónico, a recibir o reciclar los aparatos que se descartan por nuevos modelos. En varios países de América Latina hay leyes sobre gestión de residuos y residuos tecnológicos, pero muchas veces falta reglamentación o su aplicación es incierta o nula. Las normas, políticas y tecnología para manejar los aparatos obsoletos son insuficientes.

Los desechos electrónicos que logran ser recolectados en ciertos países, se envían a reciclar en Europa donde existe tecnología y condiciones. Hay experiencias aisladas e insipientes de reaprovechamiento o reciclaje de celulares y otros aparatos, impulsadas por organizaciones benéficas y algunas campañas públicas, que derivan los productos a empresas especializadas.

Pero la mayoría de celulares, impresoras, televisores, computadoras y otros aparatos tecnológicos desechados llegan a los rellenos sanitarios comunes, si bien en América Latina no existen enormes vertederos de basura electrónica proveniente de países desarrollados, como sucede en algunos países de Asia y África. Muchos aparatos quedan en las viviendas por tiempo indefinido, lo que dificulta a la vez el diseño de planes de recolección y disposición ambientalmente amigable.

Algunos consejos prácticos que puede implementar desde su oficina:

- Antes de descartar un equipo, es importante reflexionar sobre las posibilidades de volver a utilizarlo. Si se rompió, ¿por qué no intentar arreglarlo y prolongarle la vida útil?,
- ¡Contenga el impulso consumista! antes de comprar un “nuevo” lanzamiento tecnológico del mercado, vale la pena pensar dos veces si este producto es realmente necesario,
- Donar equipos antiguos a quienes los van a utilizar también es una idea interesante. Si no conoce a nadie interesado/a, una búsqueda rápida en internet le muestra instituciones y organizaciones que reciben este material,
- Focalice en los desechos tecnológicos y electrónicos sus actividades de educación ambiental, pues están integrados en la vida cotidiana del personal de su cooperativa,
- Impulsar nuevas cooperativas de recuperación de materiales electrónicos con la debida capacitación y asistencia técnica especializada, lo que está dando buenos resultados en varios países

Fuentes:

www.ipsnoticias.net
www.ecoportal.net
www.adital.com.br
www.dw-world.de
www.ihu.unisinos.br

El papel en la oficina

El papel es uno de los materiales que más se consumen en el funcionamiento diario de cualquier oficina cooperativa. Papel para imprimir y hacer fotocopias,… papel de fax, cuadernos, libretas, sobres… papel en volantes informativos, diarios y revistas, carpetas… papel y más papel.

La comunicación electrónica cotidiana (como los e-mails) y periódica (e-newsletter) es una gran aliada ecológica. Cuanto menos papel utilice hay menos necesidad de reutilizar o reciclar.

Es crucial tomar medidas para reducir el uso innecesario de papel y hacer una selección adecuada del material.

Quizás no es posible eliminar totalmente el uso de papel. Entonces, tome en cuenta algunos criterios ambientales al momento de comprar resmas o encargar publicaciones:

- considere que la pasta del papel sea de material reciclable (al menos en un 80%) o de madera de plantaciones forestales sostenibles,

- en lo posible, utilice papel sin blanqueamiento adicional (libre de cloro Total Chlorine Free TCF) o con bajo contenido de cloro (concentración inferior a 15 ppm TCF),

- si le ofrecen papel ecológico, verifique que cuenta con una certificación confiable del proceso de producción y las materias primas (ej. FSC, PEFC), preferiblemente de plantaciones autóctonas,

- prepare un sistema de puntaje tomando en cuenta el precio y el porcentaje de material reciclable del papel, por ejemplo de 90% y 10% respectivamente. Aplique una valoración matemática a sus cotizaciones,

- imprima y haga fotocopias utilizando ambas caras del papel,

- reutilice el papel y disponga el máximo para reciclaje, tomando en cuenta lo que le especifiquen los servicios de recolección y reciclaje.

Impactos ambientales según la procedencia de la pasta de papel y el proceso de blanqueado

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Al hacer sus evaluaciones y auditorías ambientales verá que el beneficio de los productos ecológicos o eco-amigables compensa holgadamente el costo adicional.

Fuentes: adaptado de www.cegesti.org // www.ucsusa.org // www.fundacionugrempresa.es

Las bolsas plásticas en su oficina

Cada vez crece la conciencia y debate acerca de las bolsas plásticas de poco uso y corta vida útil. Muy pocas bolsas son recicladas y la mayoría termina en los vertederos o incineradoras complicando la vida a amplias poblaciones vulnerables.

A las oficinas de las cooperativas también llegan bolsas “gratis”. Las personas estamos habituadas a la cultura de “usar y tirar”. Para la naturaleza no son gratuitas.

Para producir bolsas plásticas se necesita materia prima a base de petróleo y al final es un elemento contaminante de la atmósfera, la biosfera y los océanos.

También existen las bolsas biodegradables que requieren papel o cultivos como maíz o patatas, si bien todavía tienen poco desarrollo y se critica que compiten con el cultivo de alimentos.

En la oficina cooperativa conviene tomar en cuenta los siguientes consejos:

- en primer lugar, considere si puede prescindir de las bolsas. Para uso institucional, utilice bolsas de algodón, lana u otra fibra natural y, en todo caso, de material duradero,

- considere dar respaldo a iniciativas que gravan con impuestos o bien prohibir la distribución gratuita de bolsas o embalajes plásticos comerciales, para desestimular su uso. En Washington DC se agregó un impuesto de 5 centavos sobre las bolsas plásticas lo cual, en término de un año, redujo el uso de bolsas de 270 millones en el año 2009 a 55 millones en el 2010 (80% de reducción). En China, desde junio 2008 está prohibida la entrega de bolsas plásticas en supermercados, con un ahorro de 24 billones de unidades lo que equivale a una reducción de más de 10 millones de toneladas de emisiones de CO2,

- su empresa cooperativa u organismo de integración también puede apoyar iniciativas de interés público que busquen garantizar una correcta gestión de los residuos sólidos urbanos, que incluye una gran cantidad de bolsas plásticas,

- su organización puede participar en campañas de sensibilización para reducir el uso de bolsas y sustituirlas por las bolsas de algodón o fibras naturales u otras alternativas.

Reconsidere en su oficina el uso y distribución de envases, embalajes y bolsas plásticas. Lo “descartable” no es un valor, sino un anti-valor. Cuando se fomentan las bolsas y contenedores de materiales naturales y duraderos también se confronta de raíz la cultura de “use y tire”.

Fuentes: www.tierra.org

Auditorías energéticas

Las auditorías energéticas, porque el desperdicio de energía encarece los costos en su organización

Una auditoría energética es un estudio de los flujos de energía consumidos en un edificio, proceso o sistema para evaluar la eficiencia en su uso.

La auditoría energética le ayudará a determinar dónde están las fuentes de pérdida de energía y qué cambios deberá hacer para mejorar su eficiencia. Así, podrá reducir los costos de operación manteniendo los mismos niveles de producción y confort.

Conviene contratar firmas especializadas que le brindarán un reporte detallado y recomendaciones para reducir el consumo energético. Resulta crucial formar un grupo de trabajo interno cercano a la auditoría para dar el seguimiento posterior, como proceso de mejora continua.

La auditoría energética toma en cuenta los sistemas en su empresa, tales como la iluminación, el aire acondicionado y calefacción, los ventiladores y bombas y el manejo de las fuentes de desperdicio de energía.

No existe una metodología preestablecida para las auditorías energéticas, pero hay algunos aspectos clave que son ineludibles, entre ellos los siguientes:

- ahorro energético: al revisar el consumo de energía en sus instalaciones, por ejemplo el registro mensual de kwh de su factura eléctrica, le permitirá evaluar si está incurriendo en un consumo mayor de lo esperado,

- encontrar las fugas: la evaluación del sistema eléctrico encontrará las causas del desperdicio de energía, las cuales que pueden ser variadas, desde el uso de equipo obsoleto hasta pequeñas fugas por conexiones innecesarias, desaprovechamiento de la luz solar en sus oficinas y áreas comunes, entre otras,

- mejora de la productividad: en algunos casos, será necesario introducir mejoras en los equipos o aparatos eléctricos para optimizar el rendimiento de los equipos y procesos.

En 2011 se anunció que en la Universidad Politécnica de Valencia (España) se desarrolla un sistema para el monitoreo en tiempo real del gasto energético de los edificios. El sistema puede ser útil para edificaciones de cierta complejidad, porque se basa en sensores inalámbricos para recoger información de diferentes parámetros ambientales, tales como la temperatura del área, la humedad relativa, la velocidad del aire, la luminosidad o la corriente del aire, así como los valores de la red energética. Toda la información es procesada y se utiliza en las auditorías energéticas.

Lo más importante de la auditoría energética es tomar en cuenta las recomendaciones e incorporarlas como acciones correctivas y preventivas. De tal manera se incrementa la eficiencia energética y ecológica en el funcionamiento de la organización.

Fuentes: adaptado de “Saber cómo”, febrero 2012, www.inti.gob.ar; “Greentips”, octubre 2005, www.ucsusa.org; Universidad Politécnica de Valencia, noticia abril 2011, www.upv.es

El agua en el trabajo

Las crisis sobre la disponibilidad, calidad y servicios del agua demandan una gestión sostenible. Tomando algunas medidas de ecoeficiencia, su cooperativa también contribuye a realizar el derecho humano al agua (Naciones Unidas, 26 de junio de 2010). La gestión integrada del agua está al alcance de su oficina cooperativa.

A continuación, algunas recomendaciones para ahorrar este invaluable recurso en su lugar de trabajo:

- No deje los grifos abiertos mientras realice actividades como cepillarse los dientes o enjabonarse las manos. Cierre totalmente los grifos después de utilizarlos para evitar el goteo.

- El personal encargado del aseo debe procurar reducir las superficies que sean lavadas con manguera o sistemas similares, y en su lugar si es posible utilizar la limpieza manual con traperos o escobas.

- Si tiene jardines, ajuste el riego de éstos a momentos del día con baja evaporación. El mejor momento para realizar esta actividad es antes de las 7:00 a.m. o después de las 5 p.m.

- En caso de fugas o goteos, de aviso a la persona responsable de mantenimiento para que adopte las medidas pertinentes. Cada gota por segundo significa un desperdicio de 30 litros por día.

- Nadie debe utilizar el sanitario como papelera.

- No envíe al desagüe productos como líquidos como aceites, restos de pintura, sustancias químicas; tampoco residuos sólidos como colillas, tampones, toallas sanitarias, pañales, papeles y ninguna sustancia u objeto que pueda entorpecer el normal funcionamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales.

La mayor parte del agua que sale de forma residual de nuestras oficinas está cargada de diversos contaminantes, que, en el mejor de los casos, van a las plantas de tratamiento, las cuales están diseñadas únicamente para neutralizar los contaminantes orgánicos, nunca los compuestos tóxicos que se arrojan. Por esa razón, a mayor agua contaminada que produzcamos, mayor agua contaminada consumiremos.

Fuente: adaptado del Boletín Infoverde No. 25, Confecoop (Colombia)

Promueva el transporte sostenible

Los desplazamientos del domicilio al lugar de trabajo son una de las causas más importantes de atascos, ruidos, contaminación y emisión de gases de efecto invernadero y derroche de tiempo, dinero y recursos en las ciudades. Si tiene que ponerse tras el volante, tiene opciones para gastar menos combustible y emitir menos contaminación gracias a una conducción ecológica. Por supuesto, también es posible viajar por otros medios.

Algunos consejos prácticos son los siguientes:

- Siempre que sea posible, motive al personal a ir al trabajo a pie, en bicicleta o en transporte público.

- Considere, dentro de los proyectos de la cooperativa, proveer al personal del servicio de transporte colectivo.

- Si es necesario el vehículo privado, incentive al personal a viajar con varios/as colegas o con otros trabajadores/as de la zona (carpooling). Pruebe los sistemas para compartir coche por Internet.

- Capacite a los conductores de la flota de su empresa cooperativa con técnicas de conducción eficiente:
- planifique la ruta y escoja el camino menos congestionado,
- evite la sobrecarga del vehículo. Cada 100 kilogramos adicional incrementa el consumo de combustible un 5%,
- el aire acondicionado incrementa el consumo hasta en 20%. Si lo usa, manténgalo a temperatura interior entre 23 y 24 grados centígrados,
- no lleva las ventanillas totalmente abiertas porque se gasta hasta un 5% más de combustible,
- no utilice el coche para trayectos urbanos muy cortos, que pueden llegar a consumir hasta 20 litros por cada 100 kilómetros, más del doble que en carretera.

- Por otro lado, es necesario un mantenimiento regular del vehículo

- Procure que los vehículos de su cooperativa sean bajos de emisiones contaminantes, híbridos u otras fuentes de energía sostenible.

- Evite el consumo de combustible. Fomente el teletrabajo al menos
una vez por semana. Seleccione entre su personal quiénes pueden participar de un programa de teletrabajo. Promueva el uso de teleconferencias y reuniones online.

Fuente: adaptado de Eroski consumer (www.consumer.es) y Manual de Oficina Cooperativa Verde

Impresoras "verdes"

Los cartuchos de impresora, el toner y la tinta están basados en petróleo principalmente cuya producción consume mucha energía y contiene químicos peligrosos. Los cartuchos de tinta y de toner se reciclan solo en 30 y 50% respectivamente, el resto va a la basura. Según se ha investigado, cuando una impresora “avisa” que los cartuchos están vacíos, en realidad pueden contener hasta 60% todavía, perdiendo dinero y contribuyendo a la polución de suelos y acuíferos.

Estrategias para minimizar su impacto:

- Use tipos de letra de bajo consumo de tinta. Ejemplo: Garamond, Courier. La Century Gothic consume cerca de 30% menos tinta que el tipo Arial.

- Pruebe las herramientas de ahorro de tinta. Edite solo-texto antes de imprimir.

- Configure su impresora para ahorrar tinta. (Modos “draft” o “economy”).

- Considere actualizarse a impresora láser. El papel impreso por inyección de tinta es más difícil de reciclar por la dificultad de separar la tinta, que además contiene componentes formadores de smog.

- Use modelos Energy Star y apáguelas cuando no las esté utilizando.

- Cuando es posible, considere tinta basada en soya (soja), cuya fabricación requiere menos energía, contiene menos contaminantes smog y se separa más fácilmente del papel durante el reciclaje.

- Recicle los cartuchos. Los cartuchos de tinta y toner pueden reciclarse hasta seis veces.

La comunicación electrónica es lo indicado pero si tiene que imprimir no olvide los tips anteriores.

Fuente: adaptado de www.action.uscusa.org