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Entrevista a Salomón Salcedo (FAO) sobre la importancia de la agricultura familiar

28 de febrero de 2013

El aumento en rendimientos agrícolas desacelerado, la eficiencia campesina ante las crisis y las oportunidades políticas para la producción alimentaria básica son temas que Salcedo aborda en esta entrevista. Asimismo, explica que para encarar los problemas vinculados a la alimentación de una población creciente en los próximos 30 años, la FAO considera que la clave está en la agricultura familiar.

Entrevista a Salomón Salcedo, Oficial Principal de Políticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, en América Latina y El Caribe

PULSAR: ¿Cuáles son algunas de las características de la Agricultura Familiar que se realiza en Latinoamérica?

SS: A diferencia de la agricultura empresarial ─que tiene como objetivo el maximizar ganancias─, la agricultura familiar ve no solamente por sus ingresos sino también por otro tipo de objetivos como la seguridad alimentaria y el cuidado del medio ambiente. Ahí hay factores culturales de miles de años. Ahí el concepto agricultura familiar es mucho más amplio donde el eje, sin duda, es la familia, la cultura y la comunidad.

¿Cuál es la tendencia actual en Latinoamérica? ¿La agricultura familiar está decreciendo?

Tocaría hablar de la heterogeneidad dentro de la agricultura familiar. No es homogénea desde el punto de vista del tamaño de las explotaciones. Hay desde las pequeñas hasta las grandes. A veces, algunos productores de agricultura familiar se vuelven muy vulnerables a las condiciones de mercado y a las políticas, porque tradicionalmente lo que hemos hecho en América Latina y El Caribe fue olvidarnos de este importantísimo segmento. Entonces habían agricultores ─que dependían exclusivamente de la producción agropecuaria para su sustento─ que se hicieron vulnerables y que probablemente pasó a agricultura de infrasubsistencia o dejó la actividad.

¿Podríamos concluir que los agricultores familiares, vinculados a canales de comercialización, han ido decreciendo en los últimos años?

Hasta el 2007, cuando empieza la crisis de alimentos, hubo un segmento intermedio de productores que efectivamente la vieron complicadísimo. Muchos agricultores de Centroamérica, México y Ecuador tuvieron que migrar a EEUU y España porque no podían sobrevivir en estas condiciones del mercado con tipos de cambio sobrevaluados y sin instrumentos de apoyo. Cuando los precios de los granos se disparan al cielo, allí los gobiernos empiezan a ver de distinta manera a este importante segmento de los agricultores familiares. Allí es donde estamos viendo una recuperación y un futuro promisorio para la agricultura familiar. Y también por eso mismo, el próximo año 2014 ha sido declarado Año Internacional de la Agricultura Familiar.

En Perú se está hablando de una ley para limitar el tamaño de las tierras agrícolas y a nivel mundial hay un debate sobre qué tanto amenazan estos latifundios a la pequeña agricultura…

El tema de tenencia de la tierra es complejo. La FAO sacó el año pasado, con la aprobación de los países de la sociedad civil, unas Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques. Creo que todo está en función de cómo aplicas estos lineamientos a nivel interno. Cómo desarrollas o dejas de desarrollar incentivos para fomentar un cierto modelo de desarrollo agropecuario que se base mucho más en agricultura familiar y no en los latifundios. Para mi son decisiones internas de política. Es cuestión de qué modelo de desarrollo agropecuario te propones seguir y en función de eso desarrollas tus incentivos e instrumentos de política.

Una crítica que se le hace a la agricultura familiar está relacionada a la economía de escala. Se dice que los latifundios, debido a que son tan grandes, son más eficientes. En cambio la agricultura familiar, al tener más predios pequeños, le es más difícil realizar una economía a escala…

Eso es un mito, porque todo depende de tu dotación de recursos y cómo lo usas eficientemente. Si uno en la familia tiene abundante fuerza de trabajo y si nos ponemos a ver los rendimientos y rentabilidad, en función a esos recursos, vamos a ver que la pequeña agricultura familiar puede ser tan eficiente como la gran agricultura. En segundo lugar, la agricultura familiar, por lo mismo que es más pequeña, se puede adaptar mucho más fácil a cualquier cambio de entorno. Las grandes explotaciones no. Entonces cuando hay un shock externo por clima o plagas, a la gran agricultura ─que normalmente es monocultivo─, le va a afectar muchísimo más que al pequeño agricultor.

¿Cuáles son las principales políticas que deberían realizar los gobiernos de Latinoamérica para fortalecer la agricultura familiar?

Primero es conocerla. Hacer excelentes diagnósticos y líneas de base que te permitan desarrollar una tipología de productores. En función a esa tipología se identifican los instrumentos de política más eficientes para atenderla. Lo que pasa comúnmente es que los gobiernos diseñan un instrumento de política para todos, lo cual es costosísimo y no se logra lo que se trata de lograr. Segundo, se necesita investigación adecuada y local. Ya no hablamos de investigaciones generales o básicas sino localizadas, que deben realizarse con la participación de los propios productores y las comunidades que cuentan prácticas ancestrales que han demostrado ser exitosas y que se juntarían a las nuevas tecnologías.

¿Por qué es necesario fortalecer la agricultura familiar?

En los próximos años la población va a llegar a 9 mil millones de personas, lo cual implica que en los próximos 30 años debemos aumentar la producción entre 60 a 70 por ciento y en algunos países a 100 por ciento. Eso en medio de los problemas de cambio climático y los recursos limitados. FAO ve que la manera de llegar a este incremento de producción es la agricultura familiar. Con lo que hoy se tiene disponible se puede aumentar sensiblemente la producción con los agricultores familiares. Es la manera de responder al reto de crecimiento de población que tenemos. Lo que vemos es que el incremento de los rendimientos en los ultimos 20 años se ha ido desacelerando. Ese es el gran dilema que enfrentamos ahora. Tenemos que asegurarnos que esos rendimientos sigan creciendo pero de manera sostenible sin afectar los ecosistemas, ni erosionar los suelos ni terminar con las reservas de agua.

¿A que se debe esta desaceleración de los rendimientos?

Quizá se debe a este modelo de monocultivo que seguimos durante tantos años; a la dependencia de cultivos híbridos; a los agroquímicos y a que las plagas cada vez se están haciendo más resistentes a ellos; a la falta de investigación porque les han quitado los recursos; a la falta de transferencia de tecnología, etc. Un modelo que quizá no ha sido el adecuado.

Fuente: Agencia Pulsar

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